A propósito de la semana mundial por el parto respetado, me encontré un artículo que en gran medida describe lo que pienso sobre los rótulos que le estamos asignando a los procesos naturales de la vida, entre esos el parto.

Con el título: Parto… ¿respetado? La Matrona Online, muy consultada en España y el mundo, manifiesta su molestia por los apellidos que le damos a lo que la naturaleza y la ley respaldan y dan por normal.

Ella explica que “un parto respetado es aquel en el que no se interfiere de manera innecesaria y (añado, porque esto es realmente importante) en el que se respetan los deseos de la mujer”.

En su artículo, la Matrona nos da ejemplos claros de cuándo es y no es un parto respetado:

¿Cuándo es un parto no respetado?

– El parto que evoluciona favorablemente, pero en el que se incluye tratamiento con oxitocina para acelerarlo y acabar cuanto antes o se rompe la bolsa con el mismo fin.

– Parto en el que la mujer desea analgesia epidural y la matrona, la/el obstetra o la enfermera de turno, no llama al anestesista porque ella decide que lo mejor para la mujer es un parto natural.

– parto de una embarazada sana que se programa para un día concreto, porque el ginecólogo que lo va a atender tiene guardia ese día,parto en el que se obliga a una mujer a parir de lado en contra de su voluntad,parto en el que se realizan los tactos vaginales necesarios sin el consentimiento de la mujer.

Ejemplos de parto respetado:parto que no evoluciona favorablemente y se decide administrar oxitocina o romper la bolsa amniótica tras informar a la mujer y obtener su consentimiento,parto en el que la mujer no desea analgesia epidural y se le ofrecen otros métodos de apoyo y analgesia,parto en el que la mujer desea epidural y se le pone, controlando en todo momento que el alivio del dolor sea eficaz,parto de una mujer con gestación de riesgo que requiera inducción programada, tras informar y obtener el consentimiento de la mujer,parto en el que se permite el libre movimiento de la mujer y de elección de la postura en el expulsivo, parto en el que únicamente se realizan tactos vaginales si la mujer da permiso para ello, etcétera.

Parece bastante de cajón que lo deseable es el parto respetado, ¿por qué digo que no me gusta? porque me repatea que haya que poner una etiqueta a algo que debería ser lo normal. Cualquier intervención médica debería hacerse exclusivamente en los casos en los que estuviera indicada y no en otros, porque todas las intervenciones conllevan unos riesgos, por lo que únicamente deberían asumirse si el beneficio que aporten fuera mayor en una situación concreta (la cesárea salva vidas cuando es necesaria, obligar a una mujer que puede parir vaginalmente a una cesárea injustificada la expone a ella y su bebé a unos riesgos sin ofrecer beneficios).

Es tremendo ver cómo el “parto respetado” se contempla como una opción, como un parto diferente al “parto” sin más, sin etiquetas, sin apellidos. Ponerle la coletilla es asumir que lo normal es el parto en el que se interviene sin indicación o aquel en el que no se respetan los deseos de la mujer (amparados por la ley de autonomía del paciente, no respetar su voluntad no es ser menos amable como profesional, es incumplir la ley). Muy frecuentemente usamos el término “normal” como sinónimo de “habitual” y aquí sí habría que puntualizar, por desgracia es muy habitual encontrarnos con partos intervenidos de más o con experiencias de mujeres que cuentan cómo se vieron obligadas a adoptar una posición que no deseaban en sus partos, cómo les dijeron al ingreso que en ese hospital no aceptaban planes de parto, cómo les explicaron que estaba en un hospital universitario y por ello tenía que aceptar los tactos de los residentes… Lo que ocurre es que si a eso le llamamos “parto” y al parto bien atendido tenemos que ponerle coletilla para aclararlo, considero que perpetuamos la idea de que el parto respetado es algo alternativo a lo que debería ser.

Cada vez más hospitales informan a sus pacientes de que cuentan con un programa de parto respetado, cuando no es más que la forma de atender el parto de acuerdo a la evidencia científica y sin incumplir la ley. ¿Acaso no es esa la asistencia que debe asegurar cualquier servicio de cualquier hospital? Sería ridículo ver un programa respetuoso de atención al diabético en un servicio de endocrinología, creo que todos pensaríamos “¿qué pasa, que otros no lo son?” sin embargo en obstetricia hemos asumido que el parto respetado es algo alternativo a lo normal (a lo indicado, lo correcto, no lo habitual).

Y retomando la cuestión de que en muchos sitios lo habitual es lo mejorable, podría entenderse que se añadiera el apellido “respetado” a modo de reivindicación, exigiendo que todos los procedimientos se ajusten a la evidencia científica. Sin embargo cada vez que leo sobre “parto respetado” echo en falta esa reivindicación y el recordatorio de que todo lo que no incluirían en parto respetado no es más que mala praxis o incumplimiento de la ley. Así que el término se desvirtua, llevando a pensar a algunos que eso del parto respetado es una moda que hay ahora, incluso creando confusión entre parto natural y parto respetado.

Basado en el artículo: http://matronaonline.net/parto-lactancia-crianza/

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