¿Alguna vez has dudado de lactar a tu bebés por las grietas en tu pezón, por una mastitis, porque sientes que no te sale mucha leche?… En fin ¿dudas de amamantar?

Yo no tuve muchos problemas con la lactancia de mis hijos; pero en Ciudad Mamá recibimos comentarios constantes de mamás que si viven situaciones difíciles para establecer la lactancia materna con sus peques. Por ellas, les comparto una historia que seguramente inspirará a continuar con esta labor natural, maravillosa, pero que nos genera muchas inquietudes a las mamás.

Nana (Diana) Álvarez, más conocida en instagram como @mamaporsiempremama nos cuenta su historia con la lactancia materna:

La Expectativa

“Hola… Vengo de una familia conservadora, y desde pequeña tuve el sueño de tener un hogar y cumplir el maravilloso rol de ser mamá y ser de aquellas que reconocieran el valor de la lactancia materna. Creí firmemente poder hacerlo desde que me encontraba en gestación, pero no tuve ayuda, ni asesoría previa, pensé que eso era fácil y era solo pegarse al bebé al pecho y listo, se establecía la lactancia.

La Realidad

Aunque me pegué a mi recién nacida y demandante bebé desde el principio, ella tranquila, no lloraba en el pecho de mamá, se hicieron las 11 pm y con un llanto desesperante interrumpió la paz que hasta el momento se sentía, ¿qué pasará? ¿Qué tendrá? ¿No quiere el pecho de mamá? ¿Tendrá hambre? ¡Debe ser que no tienes leche! ¡La tienes pasando hambre! ¡Pobrecita! Entre otros comentarios empezaron a surgir. Hay que comprar un pote y siendo las 2 am le dieron sus primeras 2 onzas. 2 onzas que no eran necesarias, 2 onzas que abrieron un camino que no se debió tomar.

¿Qué iba a saber yo de calostro? (aquella sustancia que comúnmente le llaman oro líquido y que puede sostener perfectamente a un recién nacido) ¿Qué iba a saber del agarre correcto, del tamaño de estómago de un bebé, de dar a libre demanda, de que no solo bebé llora por hambre? ¿Qué iba a saber de eso? Solo tenía a la mano la colección de mitos que suelen aparecer, aún sin pedirlos.

Al llegar a casa el panorama no era diferente, quería amamantar a mi bebé, pero “no tenía” leche y la presión que se sentía era enorme 1, 2, 3 teteros de formula al día y el infaltable en la noche para que “aguantara” más (lo cual descubriría después como mentira). Teteros que sin saberlo me quitaban la posibilidad de amamantar con éxito, sin embargo yo insistía en dar pecho, porque mi corazón e instinto me decían que era lo que mi bebé debía recibir.

Me Dio Mastitis

Día y noche no perdía la esperanza, pero como una amenaza a ese sueño llegó lo que muchas mamás experimentan en su lactancia: ese dolor punzante, ardor, calentura localizada, escalofríos, era la temible MASTITIS.

Con un pezón partido, quemado e infectado, lágrimas que corrían cada vez que intentaba amamantar, no solo mías sino de mi bebé que al sentir mi dolor ella también lloraba. Yo solo podía cantar en ese momento: “te amo a ti, más que a mí, te amo a ti más que mi dolor”. Lo repetía una y otra vez, pero ese dolor era indescriptible.

Llegó el momento de decir no puedo más, no puedo caminar, no me siento bien, y era el dolor que se había propagado por todo mi cuerpo a causa de la fiebre por la infección que tenía. Tomé mi celular llamé al ginecólogo y en consulta con él me ordenó antibióticos y otros medicamentos. Solo podía amamantar de un solo lado y del otro me extraía la leche, porque como por gracia de Dios la leche empezó a bajar.

La Resurrección De Mi Lactancia

Fue cuestión de pocos días para recuperarme y poder ofrecer nuevamente leche a mi bebé. Cuando lo hice sentí placer de poder amamantar sin dolor, dando gracias a Dios. Ahora el trabajo era quitar poco a poco la fórmula que se había establecido como rutina, pero ¿Cómo hacerlo si aún tenía voces que me decían tu leche no la alimenta, dale un Tete al menos, etc.?

Como mandado de Dios madre e hija nos pusimos en sintonía, le fui quitando la fórmula y la bebé fue rechazando la chupa del tetero, prefirió más tomar directo de la fuente de mamá. Entramos en sincronía y establecimos la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses (ya tiene 15 y aún seguimos con lactancia materna) con el apoyo incondicional de papá, como un equipo ganador.

Empoderada

Busqué fuentes más actualizadas en cuanto a la lactancia materna se refería, supe que no hay que ponerle horario ni fecha en el calendario a dar pecho, que el apoyo de la pareja es indispensable, que la lactancia no debe doler y que hay que buscar ayuda al primer síntoma, que se debe buscar la información correcta antes de nacer el bebé, que lo mejor es asesorarse y sobre todo seguir el instinto y corazón de mamá.

Por eso hoy te digo querida amiga, que la lactancia materna si se puede, no quiero que vivas lo que yo viví, esa soy yo, una mamá real que lo logró; pero sé y estoy convencida de que no se debe pasar por algo así para lograrlo!!! Te abrazo y te bendigo y te animo a seguir en este camino tan bonito que es la lactancia materna! “

Si al leer esta historia te identificas y quieres compartirnos la tuya, cuéntanos en los comentarios tu experiencia. Vivir una mastitis es muy duro, aprende cómo prevenirla y tratarla haciendo clic aquí.

Finalizo contándote que en Colombia tenemos grupos de apoyo, asesoras y consejeras de lactancia que puedes tener a la mano en caso de inquietudes con la lactancia materna. Asesoras de lactancia y grupos físicos de la Liga de la Leche, grupos virtuales en Facebook como Amamantar – Grupo de apoyo, grupos de lactancia por whatsapp como “amamantadoras colombia”, así como consejeras en las diferentes ciudadades del país.

Si quieres conocer cómo prevenir una mastitis haz clic aquí.

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